¿Nos preocupamos, realmente, por conocer nuestros derechos?

Nos preocupamos por aprender el uso de WhatsApp, Facebook o Instagram. Queremos estar a la última en las tendencias, no solo de imagen, también a nivel tecnológico. Reconocemos las innumerables ventajas de la transformación tecnológica, desde la firma de un documento administrativo, solicitar una cita médica, realizar una compra, hasta adquirir cualquier electrodoméstico que implique facilitar el trabajo de tareas cotidianas. Nos encanta apuntarnos a la moda 2.0.

Sin embargo, no siempre nos sonríe la suerte, y en alguna que otra ocasión, nos encontramos con algún problema a la hora de realizar una compra o solicitar un servicio. Problemas en la devolución de un producto comprado vía online, el retraso en la fecha de entrega, trato deshumanizado de ciertas compañías de vuelos o clínicas dentales, son solo algunos de los ejemplos.

Es en este momento, cuando pronunciamos la famosa frase: “Los consumidores estamos totalmente desprotegidos” es cierto, existe una manifiesta desprotección de consumidor, debido en parte a que el propio consumidor no siempre se informa previamente a la compra, solo lo hacemos en caso de tener algún problema.

Esta situación, genera lo que se podría denominar una desprotección “consentida” por parte del propio consumidor, debido a otros factores como la falta de conocimientos sobre sus derechos antes del inicio de la contratación de un servicio. Vivimos en una sociedad en la que la tecnología se impone a diario, con independencia de los conocimientos de los ciudadanos, es por ello, que la formación tecnológicamente hablando, es crucial para sobrevivir en una sociedad cada vez más tecnológica y menos humanizada.

En el recorrido que significa estar formado e informado, hay distintas etapas, una de ellas es la formación sobre el nuevo Reglamento de Protección de Datos, en Formación Contreras, conoceremos cuáles son nuestros derechos en materia de protección de datos, ejercitarlos y por supuesto notificar cualquier incidencia relativa al mal uso de nuestra información de carácter personal por parte de terceras personas no autorizadas para ello.

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